22.51
Reaparecer, resurgir, emerger...
Con el corazón alegre.
Reaparecer, resurgir, emerger...
Con el corazón alegre.
Empezar un día, tumbada en la cama, con los libros entre los dedos. El Sol se esconde tras las nubes, haciendose patente por la luz que se escapa entre ellas. Días llenos de silencios, a veces no cómodos, que son compañeros de viaje en este transcurrir.
Deseos de seguir mirando esas palabras que dicen tanto. Deseos de que ellas sigan siendo una razón para continuar.
Saber que es totalmente improbable, que por más que cruces los dedos no va a pasar.
Pero no te atreves a cerrar esa ventana, a tapar el agujerito que, si llegado el momento, dejará que entre un rayito de luz. Prefieres mantener la duda hasta el último instante, deseando que no se rompa el silencio para no acabar con la magia.
Impotencia, rabia, enfado... Maneras de expresarlo. La tristeza no me deja evolucionar, solo es un estado pasajero, que me permite llegar a otro, para dar un paso hacia delante.
Sentimiento de protección, de mamá en potencia... Mi corazón en un puño, cada vez que lo pienso. Qué gano yo en preocuparme antes de que las cosas pasen? Fluir, eso quiero!
Ver todo lo que tienes entre manos, y no saber por donde empezar. Se me escurren las ideas.
Necesito respirar hondo y pararme a pensar que es lo que cojo ahora. Que es lo que debo hacer.
Nunca se acaba. Eterna tarea.
Cada día es el que cuenta, ese momento, ese instante.
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